

Etwas langsam, aber es geht voran. // Lento va, pero va.


Etwas langsam, aber es geht voran. // Lento va, pero va.
……sag ich hiermit den Krieg an. Dem, der mir dauernd tausend Gründe zuraunt, leise, drohend oder verführerisch, etwas NICHT zu tun, noch nicht einmal zu VERSUCHEN. Ich weiss, er ist mächtig, er liegt immer auf der Lauer und kommt dann aus seinem Versteck, wenn die Deckung niedrig ist. Also werde ich hoch träumen.
Conseguir vencer al canalla vago y cobarde que una lleva dentro y, además, encontrarte de forma fortuita con un fotógrafo dispuesto a captarlo, ha sido el ultimo reto y regalo del 2016. Con eso, ya puede venir el 2017 como quiere, podremos con él. Gracias Álvaro.

fotografías cortesía de: Álvaro de la Herrán.So, noch ein wenig Weben, Sortieren, Lesen und ein und das andere Gläschen Sekt trinken, und dann ist es schon da, das Neue Jahr. In diesem Sinne:
Va. Queda poco tiempo para tejer, para ordenar, para leer y para beber alguna que otra copita de cava hasta la llegada del Año Nuevo. Así que:

Und dann, ran ans KUKUmobil_Projekt. Davon erzähl ich euch in Kürze mehr……
Y luego, manos a la obra con el nuevo proyecto del KUKUmobil. Ya os contaré……
Si visitamos alguna de las manufacturas clásicas de tapiz pictórico que aún funcionan, como la Real Fábrica de Tapices de Madrid, por ejemplo, podemos ver y se nos explica el proceso tradicional de tejer.
Uno de los aspectos que llama mucho la atención, además del tiempo que requiere la ejecución de un tapiz, es la manera en la que las y los tejedores se orientan con la ayuda de boceto y cartón para crear la imagen. Aquellos de vosotros que habéis seguido este diario desde el principio sabéis del proceso de „transcripción“ del cuadro al cartón y de su importancia para el tejedor.
Tradicionalmente, el cartón es una representación invertida de la imagen a tejer (lo podemos ver en los cartones que Francisco Goya realizó en la Real Fábrica de Tapices). Los tejedores trabajan en el telar de tal manera que lo que tienen delante de sus ojos es el reverso del tapiz. La razón es técnica: Si trabajamos con un sinfín de canillas de diferentes colores en un espacio pequeño de tejido, las cuales, además, „saltan“ cortas distancias para rellenar superficies vecinas, es fácil que se enreden . Estos líos se evitan cuando trabajamos viendo el reverso. Para poder ver el tejido y verificar que el tramo realizado quede correcto, los tejedores utilizan un espejo colocado detrás del telar.

Y no solo se trabaja sobre una representación invertida. No en todas, pero en muchas ocasiones, y para ello también existen motivos técnicos, el cartón se gira 90 grados.
Estas dos alteraciones, lejos de irritar, me parecen una magnífica manera de distanciarse de la carga e imposición figurativa y permiten una apreciación abstracta de la tarea.
Al igual que muchos colegas contemporáneos, suelo tejer „de anverso“. Tengo delante de mí lo que podemos llamar „la cara buena“ del tapiz. El mayor motivo radica en el impulso permanente de querer modificar „sobre la marcha“ tanto la paleta de colores como incluso el cartón. No en lo que se refiere a la composición general (eso sería muy arriesgado teniendo en cuenta que mientras trabajo en el telar solo veo una pequeña franja y nunca el tapiz en su conjunto) pero sí en los detalles. Cosa que, como empiezo a conocerme con los años, ya contemplo en la ejecución del cartón, dejándome los correspondientes „campos libres“ para la impronta del momento.

En esta obra se centra la „licencia de autor“ sobre todo en el enriquecimiento del fondo con las pequeñas imágenes que dan cuenta de mi sentir en relación con los cuatro elementos, aquí, por ejemplo, el agua.
Menos mal que hoy en día, cualquier programa de edición de fotos, hasta el más básico, tiene la función de giro y volteo.

(de) Naja, da gabs halt ein paar kleine Ablenkungen in den letzten Tagen. Aber ich bin wieder da. Und soweit wie nötig, mit klarem Kopf und klaren Angaben für all die kleinen Bilder, die dem Hintegrund seine Bedeutung geben sollen. Eigentlich hat das Ganze schon fast was von einem Adventskalender, nur schaff ich es nicht, mitzuhalten.Bei mir geht es etwas langsamer.
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(es) En fin, alguna que otra distracción hubo en estos días. PERO estoy de vuelta. Con las ideas tan claras como las indicaciones hechas para todos el imaginario que, disperso por el fondo, hacen de él algo más que eso. Me recuerda un poco a los calendarios de adviento (en los que desde el 1 de diciembre toca abrir cada día una ventanita, detrás de la cual se esconde una chocolatina o un dibujo. Lo único que no consigo seguir el ritmo.
foto de Catarina PiresDicen, en el toreo, (y perdonad la referencia a un espectáculo que hoy en día se ha puesto muy en entredicho, quizá con razón, atendiendo el cambio de percepciones y concepciones varias),…. dicen, pues, en el toreo que existen 3 factores que se tienen que conjugar para que pueda haber una buena faena: el animal (su raza, su fuerza, su bravura, su casta), el tiempo (aunque hay excepciones, con viento y lluvia suele suspenderse la corrida) y el torero (su capacidad y conocimiento, su voluntad, su valentía). Yo añadiría un cuarto factor: el publico que, aunque si influir directamente en lo que pasa en el ruedo, sí crea ambiente, y crea presión, a través de su rechazo o aceptación, su crítica o elogio, su rigurosidad o su indiferencia.
Siempre me ha parecido que en las artes plásticas pasa algo similar, aunque con pequeñas variaciones: para mí también existen 3 factores con las que tengo que torear en mi día a día de artista: la inspiración (estar preparada para captarla y saber sujetar y reflejarla adecuadamente), el lugar (y según qué, el material) y el „otro“ tiempo (lo que significa disponer de una infraestructura que te permite extraerte de alguna manera de „lo cotidiano“ y poder dedicarte con la intensidad necesaria „al arte“).
Las experiencias de los últimos años me han mostrado lo difícil que es conseguir que los tres factores se conjuguen en las proporciones precisas. Quizá reside parte de la magia en esta dificultad. No lo sé.
foto de Catarina PiresY sí, también añadiría aquí el cuarto factor. El otro día (con la visita de Catarina y Alberto a mi pequeño taller) disfruté de él, y el cómo lo hacía me demostró lo importante que es para mí y lo mucho que lo echo de menos.
Cada obra cumple al menos dos funciones. Una durante el proceso de creación: la necesidad de explorar el interior, de comunicar algo, de sujetar una idea que te ronda por la cabeza, materializarla y poder distanciarte de ella, independizarte de ella incluso físicamente, para poder revisar si las propias expectativas se han cumplido o no. Un momento íntimo, en el que el ego se pone a sí mismo en entredicho.
La segunda: el debate. Y claro, el debate poco aporta si se hace en formato de monólogo. Me interesa ver qué es lo que ocurre en la gente que dedica unos minutos de su tiempo a contemplar lo que he producido en el taller. ¿Surge algún tipo de relación entre el observador y el objeto observado? A diferencia de las expresiones artísticas en las que el arte va necesariamente unido a la presencia física (músicos, actores, etc.), en el caso del arte plástico afortunadamente hay un momento de separación entre objeto y el autor o la autora, que facilita mucho un debate objetivo, por ambos lados. Y exponer mi obra, escuchar a la gente, debatir delante de mis tapices, contestar preguntas, explicar determinados aspectos, recibir críticas, enfrentarme a cuestionamientos técnicos o conceptuales es parte del alimento que ayuda para avanzar en lo que hago.
Poco me queda para terminar este tapiz y aunque aquí he intentado haceros partícipes de su génesis, al menos de forma virtual, me gusta pensar en un „alumbramiento“ compartido, una manera de reunirnos alrededor del telar para compartir el momento en el que el tapiz se corta y adquiere la autonomía para convertirse en objeto de debate. Ya os contaré.
P.D., para los que han llegado hasta aquí en su lectura y sin ánimo de echar leña al debate:
No sé qué pasaría si aterrizara mañana en España. Lo más probable es que la tauromaquia no llegase a interesarme especialmente, ni siquiera por los innumerables referentes con los que me puedo haber tropezado en el mundo del arte (literatura, pintura, escultura, teatro, música,etc.). Quizá ni le prestaría atención. Pero lo cierto es que llegué a España, más exactamente a Madrid, hace 30 años. Cierto es también, que mis padrinos de aquél entonces, mis amigos de hoy, me tomaron de la mano para enseñarme su ciudad, su arte, cultura, costumbres, particularidades…. Y cierto es que me llevaron a Las Ventas y que yo fui con ellos llena de curiosidad y vacía de prejuicios. Cierto es que me hice aficionada, a lo largo de unos cuantos años tenía un abono en la andanada del 7; pasé horas, muchas horas de frío y calor, encajada entre las rodillas del de atrás y la espalda del de delante, viendo corridas, primero atendiendo a las explicaciones, luego escuchando a las opiniones y creo que terminé entendiendo, algo. Cierto es que presencié muchas corridas aburridas, unas cuantas malas, y unas pocas en las que había una magia como nunca antes o después la he sentido. He visto el ímpetu de Joselito cuando empezó, he visto pinceladas de belleza crepuscular de Curro Romero al final de su carrera, he sentido el duende en una corrida memorable de Rafael de Paula y la pureza de un Francisco Esplá dando lecciones de tauromaquia. He visto rigor y dejadez, en todos, en ganaderos, en la gestión empresarial, en toreros y cuadrillas, en presidencias y en el publico. La banda, la banda creo que nunca ha fallado. Y, por supuesto, he visto toros, bellos, feos, mansos, bravos. Y los he visto morir. También he visto morir a torreros, banderilleros, caballos….. De ninguna muerte me alegré. No creo que un auténtico aficionado vaya a la plaza para alegrarse de la muerte, ni de la de animal. Se celebra, sí. Se escenifica, sí. Evidentemente es una manera de ‚celebrarla‘, de superar simbólicamente el miedo a la muerte.
Y cierto es que nada de ello quiero borrar de mi biografía. Puede que si aterrizara mañana en España no iría nunca a una plaza de toros. Puede, no lo sé. Lo que sí sé es que actos que en un momento cobraron encaje social pueden perderlo, porque las sociedades cambian, los tiempos cambian. Y está bien que así sea. Pero si añado esta postdata a la entrada del blog es porque desde hace tiempo me irrita la agresión y la amargura con la que se vive el cambio del encaje social y porqué no sé cuanto de ello tiene una motivación ideológica o política. Escribo estas frases pensando en todas aquellas personas gracias a las que se me ha abierto una ventana al mundo de la tauromaquia.
Y para que no cunda la confusión: considero a Catarina y a Alberto grandes amigos mios pero sé que de aficionados a los toros no tienen nada de nada.
Contando con el breve pero intenso arranque, aún en el KUKU, en abril de 2015, llevo prácticamente 12 meses inmersa en este mundo particular de miles de hilos formando una única imagen.
Y se me ha hecho un callo en el dedo corazón, ahí donde suelo apoyar la canilla con la que aprieto el tejido para garantizar que mantenga la misma densidad.





Hoy sí, hoy he dado la vuelta que ha hecho que en el campo de visión se asome la linea que en el boceto indica el final del tapiz.
Cierto, es una recta final cuyo alcance implica aún unas cuantas semanas de trabajo, pero a la vista está.
Y también está esta rara mezcla de sensaciones: un efímero bajón de energía provocado por el alivio de tenerla al alcance de la vista, de saber que ya no podré perderme en el camino, que llegaré hasta el final, sea como sea. Esta vista que hace viajar a la mente mucho más rápida que las manos permiten; alegría y satisfacción, también un poco de cansancio y ya algo de nostalgia.
Es un curioso movimiento paulatino en la balanza de las emociones. Parecido a lo que recuerdo de los embarazos, de cuando la naturaleza cambia poco a poco la palanca de la placentera alegría de sentir como crece algo dentro de tí, de la energía y fuerza que esta sensación produce, a un estado de creciente incomodidad física y de impaciencia, hasta el punto que deseas que llegue ese momento que no deja de asustarte un poco, pero que por el otro lado es lo que más esperas para poder comenzar un nuevo capítulo, y también para poder recuperar la autonomía.
Sabia naturaleza, que mueve esta balanza, nos ayuda a alcanzar nuestras metas, a ganar distancia para poder coger aire y hacer hueco para lo que el futuro pueda traer.

De momento, compraré una botella de cava. Son los pequeños logros los que hay que celebrar con especial cariño.

Todos lo hacemos, en los museos, en las galerías, en las tiendas, en la calle. Miramos, primero de lejos. Luego, si salta la chispa de la atracción nos acercamos y, de manera consciente o inconsciente, nos damos cuenta como cambia el aspecto del objeto que se ha convertido en el foco de nuestra atenta mirada.
En la esfera del tapiz, alternar la mirada distante con la cercana es un juego muy rico en impresiones. No solo porque entendemos mejor algunas cuestiones puramente técnicas, de cómo conseguir sombras, profundidad, tridimensionalidad, cambio cromático, etc., sino también de cómo funciona nuestro ojo, cuales son las distancias a partir de las cuales el ojo, y el cerebro, nos hacen ver de manera determinada, por ejemplo al mezclar colores o al fusionar el pixelado típico, o al ver una linea curva donde en realidad hay escalones.
Por ello subo hoy una serie de detalles. Ya sé, no es lo mismo, porque no deja de ser un salto de lo lejano a lo cercano y no permite hacer este juego de aproximación progresiva. Pero quizá podéis imaginároslo y así, cuando el tapiz esté terminado y cuelgue en algún lugar, lo disfrutareis por partida doble.
Creo que aunque la calidad de las fotos no es la mejor, se aprecia bastante bien como cada técnica empleada produce un efecto distinto.
Y el conjunto sigue creciendo adecuadamente.

No siempre surge, evidente y afortunadamente. Y no siempre se siente, aunque pueda estar ahí. Pero a veces se presenta con tal poderío, que ni el tejedor se da cuenta de ello y queda atrapado dentro de un capullo hecho de hilos de una perturbadora mezcla de fuerza y sutileza. Todo lo que hay fuera pierde importancia en la medida en la que este capullo se hace más y más opaco. Ni calor inapropiado para la temporada del año, ni las primeras nieves, ni las sacudidas sociopolíticas ni las incertidumbres personales consiguen perturbar la quietud en la que se desarrolla el diálogo íntimo entre urdimbre, trama, manos y alma.
No siempre surge, pero cada vez que me pasa me sacude profundamente. He tejido tapices de los cuales me siento profundamente satisfecha y que considero importantes en mi recorrido profesional, sin que me haya ocurrido; tapices que me siguen convenciendo, pero que no se han enlazado con estas otras hebras que todos llevamos dentro.
Cosa natural en la trayectoria de un artista, supongo. No podemos producir constantemente obras „top“, a veces no acompaña el entorno o el momento, o no conseguimos reunir la fuerza suficiente para profundizar o sincerarnos ni con nosotros mismos, o simplemente necesitamos materializar una meta intermedia para poder seguir explorando.
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Esta vez, quizá porque no tengo que preocuparme por el hecho de poder entrar y salir de este „capullo mágico“ cuando la rutina ajena lo exige y puedo permitirme el lujo de dejarme atrapar por los hilos y entregarme a la quietud, quizá porque me siento cómoda con la parte que de lectura biográfica puede desprenderse de la pieza, y ciertamente porque me convencen la composición, las técnicas elegidas y la gama de colores……; esta vez y según avanzo en mayor medida, me gusta lo que crece entre los hilos de la urdimbre.

Haber terminado la mujer, una de las tres protagonistas de esta pieza, (bueno falta un poco de pelo y los cuatro dedos de la mano) es como alcanzar el punto de inflexión en la dinámica de trabajo y la gestión de la energía creativa. Disminuye la tensión expectante en la misma medida en la que crece el tapiz; merman las incertidumbres sobre aciertos o desaciertos artesanales y artísticos, técnicos y conceptuales en la misma medida en la que aumenta la seguridad de poder vivir con los pequeños errores y las imperfecciones.
Y queda por delante un tramo de agua y aire, de nubes y olas, de azules y verdes, turquesas y grises y la alimaña que les da cuerpo a estas fuerzas elementales, en el que pienso disfrutar de cada detalle con el sosiego que da la sensación de haber superado el examen autocrítico con el que cada artista observa la génesis de su trabajo.
Casi asoma el horizonte final, poco le falta, ¿quizá tres intensos meses de trabajo? Mientras me divido entre los tres „puntos clientes“ que requieren toda la atención, intento volver a profundizar este diálogo íntimo que me llevó a decidirme por esta composición, antes de afrontar el último reto: la cara de la mujer. Entiendo que de su expresión dependerá gran parte de la impresión que pueda causar este tapiz en el futuro entre quienes se tomen el tiempo para contemplarlo con calma.

Y como siempre, será el momento el que lo decida, a pesar del trabajo previo, a pesar del boceto. A lo largo de estos meses de intenso trabajo he intentado en cada área de trabajo depositar una porción de lo que me conmueve en esta obra.
Como siempre, algunas cosas pasarán desapercibidas para la mayoría de la gente, otras necesitarán conocimiento de contexto, y las habrá que queden tan evidentes que hasta las vean aquellos que no están dispuestos a prestar mucha atención a los tapices.
Como siempre, habrá „me gustas“ y „no me gustas“ y mucho margen para la interpretación.
Como siempre.

Neee, in der Kunst dürfen wir (?) ja glücklicherweise (noch?) so ziemlich überall und fast immer das tun, was sonst zensiert werden würde. Oh ha, wenn ich so richtig darüber nachdenke….
Noooo, menos mal que en el arte (¿aún?) podemos hacer más o menos en todos los lugares y casi siempre lo que en otros contextos caería bajo la censura. Bueno, si lo pienso bien…. en fin.
Aber darum geht es hier und jetzt eigentlich nicht. Hier und jetzt geht es mir hauptsächlich darum euch auf dem Laufenden zu halten über das, was in den letzten vier/fünf Tagen am Webstuhl passiert ist. Über alles andere können wir ein andermal in Ruhe unsere Gedanken austauschen, denn da gäbe es viel worüber wir im Zuge der kulturellen Begegnungen und Positionierungen gemeinsam nachdenken müssen.
Pero en realidad no era eso de lo que se trata. Al menos no aquí y ahora. Aquí y ahora quiero manteneros al corriente de lo que ha pasado en el telar en los últimos cuatro/cinco días. Sobre todo lo demás podemos intercambiar con calma nuestros sentires y pensares, porque creo que hay mucho sobre lo que tenemos que reflexionar conjuntamente en el marco de los encuentros y posicionamientos culturales que estos tiempos nos traen.
Así que, volviendo al telar….
So also, zurück um Webstuhl…..



Wie ihr seht, bin ich nicht untätig gewesen. Freu mich schon auf das Gesicht.
Como podéis ver, no he estado ociosa estos días. Me hace ilusión tener que afrontar la cara dentro de poco.

Aber bevor es soweit ist, verlangt der Hintergrund wieder einmal alle Aufmerksamkeit. Ihr wisst ja inzwischen schon einiges über diese Art von „Sprüngen“……
Pero antes de llegar a a ella, es el fondo el que requiere la debida atención. Ya sabéis lo que son estos „saltos“……
Sí, cierto, casi no hago otra cosa que tejer. CASI……
Porque de vez en cuando siento la necesidad de estirar el esqueleto para que mi musculatura no se atrofie del todo. Es entonces cuando me cambio del telar a la mesa de dibujo y…..
…..Doy vueltas, doy vueltas a la idea del KUKUmobil, este taller tejedor itinerante con el que quiero viajar en 2018 desde la periferia oeste de Europa hasta Berlin, y enseñar „de paso“ como es la vida de una tejedora de tapices narrativos, como es el proceso de elaboración, cuales son las inquietudes que mueven a alguien a dedicarse a esta disciplina artística y cuales son las reflexiones y visiones que el presente suscita para un futuro más benévolo con todos aquellos que quieren integrar el arte en su vida cotidiana.
En una de estas vueltas nació la idea de hacer una maqueta del KUKUmobil, para poder explicarlo mejor, pero también para ayudarme a mí a visualizar espacios, proporciones y posibilidades.
Gracias a la ayuda de Patricia Zotes, de La Nevera Gráfica, ha salido el primero micro-video del KUKUmobil. Os dejo aquí el enlace.
Es chiquitito, pero me hace especial ilusión, porque es algo como el toque de salida para atreverme a recorrer mundo y buscar más colaboraciones y confluencias, y para ir concretando poco a poco los porMayores y porMenores que deben convertir a esta idea en realidad.
Gracias Patri.
KUKUmobil on the road. Toma 01
[vimeo 185285707 w=640 h=428]
Como prometido, os dejo la ultima de las tres partes en las que dividí la entrevista que me hizo Jon Palomar en febrero de 2016, con motivo del „Máster Universitario en Conservación y Exhibición de Arte Contemporáneo“ que en este momento estaba cursando en la Universidad del País Vasco.
Se centra en la exposición de los tapices, en los aspectos conceptuales y técnicos que influyen en el montaje, el almacenaje y la conservación de las piezas y en la difusión de esta disciplina artística.
Espero que disfrutéis al escucharlo tanto como nosotros durante la grabación. Os he dejado al final los enlaces a las otras dos partes, por si no los habéis visto y os interesa.
Gracias a Jon y Sandra por la conversación y a Lucas y Bernardo, por cederme un espacio donde poder trabajar.
Si queréis saber más sobre Jon Palomar, encontráis información en su página: jonpalomar.wix.com
Y si os apetece os podéis abonar al canal de vimeo del kukuprojekt para estar al corriente de nuestra pequeña „producción audiovisual“.
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[vimeo 185612021 w=640 h=360]
Conversando sobre el arte de hacer tapices con Jon Palomar. Part III from kukuprojekt on Vimeo.
Parte I:
[vimeo 184678994 w=640 h=360]
Conversando sobre el arte de hacer tapices con Jon Palomar. Parte I from kukuprojekt on Vimeo.
Parte II
[vimeo 184691662 w=640 h=360]
Conversando sobre el arte de hacer tapices con Jon Palomar. Parte II from kukuprojekt on Vimeo.
Me dice „mi“ diccionario, ese al que hago las consultas rápidas sin entrar en sutilezas lingüísticas, que la traducción al castellano es: ingenuidad. Bien, si hago la consulta al revés, partiendo del castellano, me salen cuatro acepciones en alemán, cada una con una connotación diferente en un abanico de lo despectivo hasta lo utópico naíf.
Así que me quedo con la ingenuidad, de la que peco cada vez que salgo a la calle. Tengo una amiga que ha decidido llevar un diario en el que comparte en las redes sociales sus experiencias vitales tras cambiar su residencia de la urbe a lo rural. Cuenta sus descubrimientos, los grandes y pequeñas, los anecdóticos y los transcendentales…..
A veces pienso hacer algo parecido, compartir lo que veo y siento cuando abandono mi balsa y hago incursiones en esa vida que corre por la calle, y de la que me siento cada vez más distante. De ahí venía la „Weltfremdheit“, esa „extrañeza que te produce el mundo“, o la tú generas en él.
Ejemplo de hoy:
Weltfremdheit. Ahí esta esta extrañeza que me produce el mundo. Para no hablar de temas más transcendentales.
Voy a hacerme un té de „Naranja española“ que he traído de Alemania en el último viaje y subirme a mi pequeña balsa. Y por cierto, sigo estando sin móvil, así que si alguien me quiere localizar, tendrá que ser a través del correo electrónico, Fb, comentario en algunos de los blogs, visita………..
Ya sé, muchas veces me quejo y suelto desesperada llamadas de socorro. Me impaciento ante la lentitud de mi conexión a Internet, el tiempo que se consume en el ciberespacio, las limitaciones de mi equipo y, sobre todo, las de mis conocimientos. Estas últimas, lo reconozco, se deben a un vicio horrible: el de no profundizar en el mundo informático más allá de lo que me exige la necesidad efímera cada vez que tengo una idea y quiero verla realizada con la mínima inversión de tiempo y energía.

Soy consciente de que mi producción audiovisual es lo que es, documenta el estatus quo, me ayuda a sustituir oleadas de palabras por imágenes y darle subsistencia a momentos fugaces. Ni más, ni menos. A mayores habrá que recurrir a profesionales, de audio, vídeo, fotografía, diseño, etc. Para eso están ellas y ellos empleando su tiempo y sus conocimientos en aquello que les gusta y les da para vivir.
Pero el „menos“ es lo verdaderamente emocionante. Esa producción „de base“, que me brinda la posibilidad de recopilar, de difundir, de compartir y contrastar con los demás, desde mi pequeña balsa, balanceándome en las olas del ciberespacio…. esa es posible gracias al compromiso de mucha gente que apuesta por la democratización de las herramientas a través del desarrollo de programas de software libre, de plataformas y bibliotecas virtuales, de foros, manuales, tutoriales, etc.
Va mi elogio a ellos, las y los responsables de la existencia de sistemas operativos como linux, de programas como gimp, y openshot, …… y a las y los amigos y conocidos que responden a las llamadas de socorro y comparten generosamente sus conocimientos y medios. Cada vez que buceo en el mundo digital y vuelvo a la superficie con un documento ilustrado, una composición o un vídeo recién fabricado, me siento maravillada.
Cuando a finales de 2015, Jon me comentó que con motivo del „Máster Universitario en Conservación y Exhibición de Arte Contemporáneo“ que en este momento estaba cursando en la Universidad del País Vasco tenía que realizar una entrevista a una o un artista contemporáneo y que había pensado en mí, evidentemente me gustó la idea de poder hablar del arte de hacer tapices a personas que en el futuro trabajarían en museos, ocupándose de hacer accesible nuestras obras a un gran público. En febrero de 2016 encontramos un hueco para reunirnos en mi taller en Reinosa para hablar de arte, de su producción, su exhibición, su conservación y restauración.
Como Jon, aparte de gran profesional en lo suyo, que es la restauración, la escultura y la fotografía, es un buen amigo mio, el encuentro resultó más que agradable y la conversación (ahí sí que asumo toda la responsabilidad)……. bastante extensa.
Por eso la dividí en tres partes de las que os dejo aquí la parte II que _dado el contexto en el que se realiza_ aborda el proceso de creación y ejecución de un tapiz, y se centra en algunos aspectos específicos como los criterios de elección del material, de exposición y de conservación de tapices en general. Espero que disfrutéis al escucharlo tanto como nosotros durante la grabación.
Gracias a Jon y Sandra por la conversación y a Lucas y Bernardo, por cederme un espacio donde poder trabajar.
Si queréis saber más sobre Jon Palomar, encontráis información en su página: jonpalomar.wix.com
[vimeo 184691662 w=640 h=360]
Conversando sobre el arte de hacer tapices con Jon Palomar. Parte II from kukuprojekt on Vimeo.
Cuando a finales de 2015, Jon me comentó que _con motivo del „Máster Universitario en Conservación y Exhibición de Arte Contemporáneo“ que en este momento estaba cursando en la Universidad del País Vasco_ tenía que realizar una entrevista a una o un artista contemporáneo y que había pensado en mí, evidentemente me gustó la idea de poder hablar del arte de hacer tapices a personas que en el futuro trabajarían en museos, ocupándose de hacer accesible nuestras obras a un gran público.
En febrero de 2016 encontramos un hueco para reunirnos en mi taller en Reinosa para hablar de arte, de su producción, su exhibición, su conservación y restauración.
Como Jon, aparte de gran profesional en lo suyo, que es la restauración, la escultura y la fotografía, es un buen amigo mio, el encuentro resultó más que agradable y la conversación (ahí sí que asumo toda la responsabilidad)……. bastante extensa.
Por eso la dividí en tres partes de las que os dejo aquí la parte I que _además de una introducción que podría haber escrito mi abuela, por lo generosa que es conmigo_ aborda aspectos como la percepción del tiempo y la lentitud en el arte de hacer tapices narrativos y preguntas sobre la inspiración y los mensajes que quiero transmitir con mis trabajos.
Espero que disfrutéis al escucharlo tanto como nosotros durante la grabación. Podéis encontrar las dos partes restantes en el canal de vimeo del kukuprojekt y en mi espacio virtual 3w.amilde.com y más información sobre los proyectos mencionados en 3w.kukuprojekt.wordpress.com y 3w.elinventarium.wordpress.com
Gracias a Jon y Sandra por la conversación y a Lucas y Bernardo, por cederme un espacio donde poder trabajar.
Zufriedenheit regt sich schüchtern. Zufriedenheit und der seit Beginn bestehende Eindruck von Zweideutigkeit, oder besser noch gesagt _um einer möglichen negativen Besetzung des Ausdrucks zuvorzukommen_ von Dualität wird immer greifbarer je weiter ich mit der Arbeit voran komme.
Nach vier intensiven Arbeitstagen in denen der Kopf des zweiten Tieres entstanden ist, sehe ich Schwermut in seinen Augen, fast ein Sich-Ergeben oder Aufgeben angesichts des Stigmas der anscheindenden Brutalität hinter der sich etwas ganz anderes verbergen mag.
Satisfacción se extiende tímidamente. Satisfacción y esta sensación de ambigüedad _o, mejor dicho y anticipando una interpretación negativa, de dualidad_ que acompaña el proceso desde sus inicios.
Hoy, tras cuatro intensos días de trabajo para tejer la cara de la segunda alimaña, veo melancolía en sus ojos, casi resignación ante el estigma de la aparente brutalidad detrás de la cual quizá se esconde algo distinto.




Bueno, ya está. Desde hace tres días, aunque sea solo con una patita y algún que otro colmillo, ya asoma el tercer protagonista.



Que el arte de tejer tapices resulta cada vez más anacrónico ya no es ninguna novedad para quienes seguís este blog. No me canso de decirlo, y procuro hacerlo de una manera optimista, con ánimo de resistir y de esperar el tiempo en el que podamos volver a concedernos el placer de disfrutar de la lentitud como algo que sienta bien a nuestra mente y a nuestro alma.
Pero en este caso concreto ha surgido, además, un anacronismo anecdótico, que me hace gracia. Porque mientras todo el mundo se despide de la playa, los cielos sustituyen el azul verano incondicional por la escala de grises de nieblas y nubes, a mí me espera _ y lo aguardo con impaciencia_ sumergirme en los azules , turquesas y verdes de las olas que cierran el tapiz en la esquina derecha, y los azules celestes de todos los cielos de este mundo que lo hacen en la esquina opuesta. Mientras empezamos a taparnos el cuerpo acorde a la bajada de temperaturas que conlleva la llegada del otoño, me queda poco para alcanzar los pechos desnudos de la mujer, y después su cara onírica, cuando en la nuestra ya habrán vuelto a aparecer las primeras huellas del estrés cotidiano borrando la efímera lisura que proporcionan tres semanas en la playa, en la montaña, en la huerta, en donde sea, pero SIN madrugones no deseados o malsanos turnos de noche.
Ante esta emoción, primero un poco de orden.
