slow culture – alta velocidad

Me gustaría mantener el tono relajado y contemplativo  de este blog, porque es reflejo de mi sentir y pensar. Y aunque a veces toca temas duros, ya que no es plan de esconderse entre lechugas y tomates y cerrar los ojos ante los problemas que existen en este mundo,  procuro hacerlo desde una perspectiva optimista, porque  mi madre lo era  hasta el último día de su vida, porque de ella lo heredé, porque creo en el ser humano como ser solidario, generoso, concienciado, crítico, constructivo y creativo….

Pero no siempre lo consigo.  Como ahora……

En otoño va a hacer cuatro años que los cuatro decidimos hacer las maletas, dejar Madrid y venirnos a vivir a Puentetoma, este pueblo diminuto de ocho habitantes fijos (con nosotros) cerca de Aguilar y cerca de la carretera nacional que va de Aguilar a Burgos y que pronto se convertirá en autovía.

Un cambio radical en todos los sentidos, un cambio por el que cada uno de nosotros ha pagado un peaje, porque sólo soñar es gratis, hacer los sueños realidad cuesta.

Aún así, somos felices. Hemos encontrado mucho de lo que estabamos echando de menos en la ciudad: hemos recuperado la dimensión humana, ser quienes somos para quienes nos rodean, en lo bueno y en lo malo; hemos recuperado esta sensación de formar parte de un tejido social, ocupar un sitio, ocupar nuestro sitio; hemos encontrado la proximidad con la naturaleza, estamos aprendiendo a observar crecer y desvanecerse, estamos aprendiendo a ir al compás de este ritmo vital, porque formamos parte de él. Recuperar esta lentitud  nos hace sentir más vivos, nos hace vivir las cosas con más intensidad, nos hace disfrutar intensamente del entorno y cuidarlo con respeto y responsabilidad, porque hemos aprendido que es uno de los tesoros más valiosos que el ser humano puede tener a su disposición.

También hemos aprendido que a veces hay que ceder, hay que revisar principios, hay que adaptarse y adaptarlos a las circunstancias existentes: a mis 40 y pocos años he tenido que hacer el carnet de conducir y nosotros, que siempre hemos vivido sin coche, ahora tenemos no sólo uno sino dos, porque el coche particular es imprescindible  para desarrollar una vida mínimamente sensata en las zonas rurales (lo que no quita que intentemos amortizar al máximo cualquier desplazamiento). Me ha costado, pero no me quedaba remedio. También tenemos móviles, no uno, ni dos, tenemos tres, y probablemente tendríamos cuantro si no fuera porque Uli es demasiado pequeño para tenerlo. No por capricho, sino porque no hay línea de teléfono fijo y si queremos estar comunicados con el mundo exterior, y tener cierta independencia, no hay alternativa. También me cuesta, aún me siento incómoda, pero no me queda remedio….

Cuando llegamos, la autovía a Santander aún no estaba abierta al tráfico y recuerdo las primeras veces que bajamos a la playa por la Hoces, trayecto maravilloso por lo que se refiere al paisaje, pero horroroso viendo la forma de conducir de la gente. Lo pasé tan mal, que no pude disfrutar las horas en la playa de tanto pensar que tenía que volver por ahí para llegar a casa, porque no había alternativa. Desde que la autovía está abierta, hemos bajamos más a menudo. Y aunque te das cuenta que salvo en los fines de semana de verano, las fechas de las grandes evasiones metropolitanas y los días de fiestas de una u otra comunidad, esta marco-infraestructura está totalmente infrautilizada, supongo que los conductores profesionales y los que tienen que recorrer el trayecto diariamente por motivos laborales lo agradecen enormemente.

Ahora estan plantando las estacas rojas y azules cerca de la salida del pueblo, en la nacional a Burgos. Saltando de una a otra con el ojo ya se ve por dónde va a pasar la nueva autovía. Desde Burgos ya se ha avanzado y desde Aguilar poco tardaran en empezar. Nos afectarán las obras, supongo. Nunca he estado tan cerca de unas obras de esta índole. Y nos afectará la autovía. Ahora se nota ya el aumento en el tráfico y, por lo tanto en el ruido, porque desde que está abierta la de Palencia-Santander, circulan muchos más autobuses y camiones por aquí. Casi te hace desear que se haga esta autovía. Ojo, no por el ahorro en el tiempo, que es mínimo, sino por la seguridad, porque viendo como la gente corre y se arriesga en los adelantamientos por llegar dos minutos antes, me da piel de gallina, e imaginarme que yo o uno de los seres que yo quiero puedo ser víctima inocente de la inconciencia de otor,  me produce la misma angustia que sentí hace tres años en nuestros viajes a la playa por las Hoces.

Estamos en lo mismo: en que la sociedad nuestra, la gente en general, vive a un ritmo tan vetiginoso que  la velocidad parece anular nuestro sentido comun. Y cuando un colectivo de personas toma la decisión de desacelerar,  de buscar una velocidad más acorde a la dimensión humana, más sostenible y más responsable, parece encima que se convierte en un obstáculo para la sociedad, para este supuesto progreso que nos colocan como se coloca al burro la zanahoria para que siga pa’lante y no mire por donde va……

Porque de esto va esta entrada en el blog: desde hace meses el trazado del AVE es tema en esta zona, desde hace meses sabemos que nos va a afectar, desde hace meses cada uno intenta hacerse una opinión lo más argumentada posible, desde hace meses recorremos estos paisajes con preocupación intentando ver por dónde demonios quieren destrozarlos, por dónde irá esta cicatriz, esta barrera psicológica que significará el AVE para los que vivimos aquí. Cada vez que voy a Aguilar busco posibles trazados y no me entra en la cabeza ninguno de los que se barajan. NO LO VEO. Al final siempre termino diciendo que NO PUEDE SER, NO DEBE SER, OJALA QUE NO SEA…… Pero parece que será.

Os pongo un mapa de la zona con varios trazados. Parece ser que el trazado morado es el por el que ahora se quiere optar y veréis que nos pilla bien cerca:

La semana pasada, mi amiga Ana escribió algunas reflexiones que se publicaron en el blog „quedate a vivir“,  del programa  de abraza la tierra, al que da cara y alma Elsa, otra amiga mía, y gracias al cual estamos aquí.  Expresó en estas líneas exactamente lo que muchos pensamos, y no solamente muchos de los que vivimos aquí, también muchos cantabros que no ven  sentido en esta línea de alta velocidad tan polémica.

Quien quiere expresar su desacuerdo respecto de este trazado, encuentra en „quédate a vivir“ un documento que comprende las alegaciones individuales que se pueden presentar. En  la página de la Coordinadora Central de Salinas encontraréis más planos del trazado de la línea de alta velocidad en el tramo Villaprovedo-Reinosa, (Acceso a Reinosa) así como modelos de alegaciones propuestas y realizadas por vecinos de los pueblos afectados, preparadas para presentar por particulares, juntas vecinales y otros colectivos….

Para terminar, que esta entrada ha salido muy larga, para terminar, pues, una reflexión sobre el deber de pedir, o exegir, y el deber de negar lo que no puede ser:

Uli tiene cumple el mes que viene. La semana pasada estuvimos en Santander y vio la caja enorme de Lego del Halcon Milenario de la Guerra de las Galaxias. Hace poco ha visto las seis pelis, le encanta y yo sé que le encanta y a mí me encanta también. Además entiendo que él, desde su filosofía infantil tiene el derecho y puede que el deber de pedir. Pero también entiendo que yo, como madre, tengo la obligación de decir que NO, si no quiero que las cosas se desmadren. Cuando lo he visto con esta mirada de niño toda ilusionada pidiendose esta caja para su cumple, me ha dolido en el alma tener que decirle que NO PUEDE SER. Y no puede ser por varias razones, porque es demasiado caro para nuestra economía familiar, porque somos cuatro y hay que repartir, porque  es demasiado grande para un chico aún demasiado pequeño, porque sería un solo regalo que se comería todo el presupuesto y más, cuando podría haber varias cosas con las que jugar con más gente, a más juegos y más días… Se lo expliqué y lo entendió y se conformó con una caja más pequeña, por lo que  en nuestro presupuesto va a caber un libro para leerlo con el por las noches antes de dormir, y una película que podemos ver todos juntos, y unos nuevos lápices de color y un bloc de papel de dibujo……

Quiero decir, y es mi opinión, por si alguien se enfada, entiendo que un gobierno regional, como en este caso el cántabro, exiga una infraestructura como la del AVE, pero creo que el  Estado tiene la obligación de analizar, si este deseo corresponde a una necesidad real, o a algo que para seguir el simil podriamos llamar „capricho político“. ¿Realmente se necesita una línea de tren de alta velocidad a Santander, que dividirá el paisaje y muy lejos de comunicar dejará a mucha gente aislada, o esta exigencia responde al tira-y-afloja del juego político que hoy puede tener como apuesta el AVE y mañana otra cosa?

En un Estado en el que desde hace mucho, mucho tiempo se ha abandonado la infraestructura ferrovial y se ha apostado por el transporte por carretera, en un Estado en el que se reducen cada vez más los trenes regionales que comunican los centros urbanos provinciales y que podrían servir realmente para garantizar un acercamiento de la población y la sostenibilidad de las zonas que tanto sufren la despoblación, en un Estado en el que moverse en tren es considerablemente más caro que moverse en autobús, ¿qué sentido tienen las líneas de alta velocidad? Todas, en general… ¿quién se beneficiará a costa de las arcas del Estado?

Entiendo que el equilibrio es una cosa difícil de alcanzar. Pero no por ello deberíamos dejar de intentarlo.

desmadre.

(De madre, terreno por donde corre un río o arroyo).

1. m. coloq. Acción y efecto de desmadrarse (‖ conducirse sin respeto ni medida).

2. m. coloq. Exceso desmesurado en palabras o acciones.

3. m. coloq. Juerga desenfrenada.

desmadrar.

1. tr. Separar de la madre las crías del ganado para que no mamen.

2. tr. Méx. Lastimar físicamente. U. t. c. prnl.

3. prnl. coloq. Conducirse sin respeto ni medida, hasta el punto de perder la mesura y la dignidad.

4. prnl. Col. Dicho de una hembra: Sufrir el descendimiento patológico de la matriz.

5. prnl. El Salv. Tener una caída ruidosa o un accidente con grave daño físico.

(del Diccionario de la Real Academia Española)

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4 Antworten zu slow culture – alta velocidad

  1. Ana sagt:

    pues esa es la cuestión, que se trata de un „capricho político“, que se va a gastar un montón de dinero en una infraestructura totalmente innecesaria que sólo va a beneficiar a la „grandes cuidades“; el problema es que nuestros gobernantes sólo tienen mentalidad urbana, deben pensar que quienes vivimos en las zonas rurales estamos aquí porque no tenemos más remedio, son incanpaces de imaginar que hemos elegido vivir aquí, que nos gusta vivir aquí…

  2. Carzum sagt:

    Con tu permiso Andrea, tomo nota del artículo, pillo el enlace y lo reboto por el ciberespacio. GRACIAS.

  3. Soy Elsa, HOLA, solo decir que otro artículo más que me hace sentir… Gracias. Y que colgué en el quedateavivir el enlace a él, y tu mapaPuentetoma…

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