Berlín. 2014.

Berlin. No es fácil escribir sobre esta ciudad, ni sobre nuestra experiencia. No ha sido un viaje cualquiera. Para nosotros como unidad familiar, esta ciudad que tanto tiempo fue símbolo de división ha sido escenario de una deseada reunión, la cual, por muy efímera que resultó, fue necesaria para aclarar algunas de las dudas que en los ultimos meses han marcado nuestras vidas.

1899837_10203011872954381_6110926106278310169_oFamily_Selfie en el Museo de Ciencias Naturales

Sigo sin saber si la apuesta que asumimos en algún momento del pasado en otro, futuro, se revelará como acierto o error. Sigo pensando que en nuestro contexto vital era la unica manera para ganar margen de resistencia y agotar todas las posibilidades en un lugar y abrir una ventana con nuevas perspectivas en otro. Que para ello había que asumir la dureza de la separación era algo que habíamos contemplado en la teoría, y seguimos experimentando en la práctica. Ahora, casi un año más tarde, no se me ocurre mejor y menos dolorosa manera de alcanzar estos dos objetivos. Supogo que habrá un momento en el que uno de estos dos  se diluirá y podamos centrarnos en una sola meta, el tiempo lo dirá. Cada uno estamos trabajando lo mejor que sabemos en los dos ”extremos” para crear las condiciones optimas esperando que las circunstancias locales, económicas y sociopolíticas se vuelvan más favorables. Con un poco de imaginación quizá consigamos cerrar el círculo?!

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Si escribo esta entrada es porque sé que  habéis estado muy pendiente de nosotros y quiero aprovechar esta ocasión y agradeceros a todos lo mucho que nos habéis ayudado en estos meses, bien a mí y a Uli en el KUKU, en Aguilar y en los diferentes lugares de España donde hay personas que nos acompañan a nosotros y a nuestro proyecto; bien en Berlín, apoyando a Juanjo en la tan difícil tarea de construir una nueva vida en un lugar desconocido y en un entorno cultural nuevo. Mucho se está hablando en los ultimos meses de la gente joven que se ve obligada a irse de España, pero no es sólo gente jóven la que se va. Quizá son menos los emigrantes económicos más allá de la frontera de las 45 años los que dan este paso. Cuando tienes cierta edad, cuando tienes familia propia, hacer la maleta e irte cuesta, mucho.

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Tal como funciona nuestra sociedad, y más aún la española, gente como nosotros, en permanente situación inestable tanto por lo que se refiere a la proyección profesional como la capacidad económica, nos estamos convirtiendo en un lastre indeseado y los conocimientos y la experiencia que podemos aportar poco cuenta si no se pueden demostrar a través de una antigüedad en algún puesto de trabajo por cuenta ajena o una iniciativa empresarial propia capaz de sobrevivir el acoso actual.

stadt01Vista a la Fichtestrasse, desde el piso de Juanjo

Cierto es, y comprobado queda, que el factor edad es importante. No sólo respecto de la capacidad de adaptación a circunstancias desfavorables, incomodidades o escaceses. Ahí creo que no hay diferencia en el resultado, solo en la manera: unos lo enfrentan con el impetú de la juventud y la „relativizadora“ visión de tener toda la vida por delante y otros con la „relativizadora“ experiencia de lo vivido. Lo que diferencia a Lea, por ejemplo, de Juanjo, aparte de la edad, evidentemente, es la correspondencia o no_correspondencia con los perfiles que la sociedad establece para calibrar a las personas, y las etquetas y los supuestos con los que suele manejarse para entender y acceptar los hechos. A la hora de llegar a Berlin y buscar un techo no es lo mismo ser una chica jóven, estudiante de intercambio que además demuestra un dominio del alemán _encaja perfectamente en un perfil “productivo”_ que un varón de 50 años, extranjero, buscando trabajo….que quizá no llega a suscitar sospechas, pero sí cierta irritación. Menos mal que en todos los lados hay personas maravillosas dispuestas a echar una mano y Juanjo las ha encontrado. Gracias a lo cual, después de este año duro parece que llega cierta estabilidad. Tiene un pequeño piso en alquiler con contrato a su nombre y un agradable trabajo de media jornada, dos factores que nos hacen pensar que el futuro será algo mejor que los meses que dejamos atrás. Aún no llega a ser un apoyo económico para el KUKU, pero nos da ánimo.

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Y Uli ha podido confirmar que sigue perteneciendo a una unidad familiar, muy desperdigada por mundo, cierto, pero que cuando se junta sigue con las mismas bromas y las mismas broncas de siempre, y ha visto que el lazo afectivo ha sobrevivido la paulatina disolución. Tranquilidad en este frente también. Me puedo imaginar lo difícil que han sido estos meses para él, lo que se dice y se intenta explicar no llega nunca a callar completamente a las dudas, los miedos y las incertidumbres que no encuentran explicación fácil.

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Con esta sensación de cauto optimismo me pondré manos a la obra para preparar el segundo aniversario del KUKU que queremos celebrar con todos vosotros el 13 de diciembre. Nos lo merecemos todos, porque en estos tiempos revueltos no es fácil resistir y si nosotros con el KUKU lo conseguimos es gracias a vuestro apoyo. Juanjo díficilmente podrá estar con nosotros, pero él y toda la gente que está pendiente de lo que pasa en el KUKU desde que él les habla de ello nos acompañarán en la distancia. Lea llegará para el cambio del año y estará en la cena de las almas errantes, mentes inquietantes y cuerpos despeñados, que celebraremos el 31 de diciembre en el KUKU (quien se siente aludido que se sienta también invitado).

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Y después de esta parte más centrada en los aspectos personales del viaje, algunas experiencias y reflexiones sobre Berlín, y, por supuesto, unas cuantas fotos:

I. Mi Berlín: Hace casi 30 años que visité esta ciudad la ultima vez. En aquél entonces, con el muro aún de pie, la conciencia política y social más que despierta y muchos amigos estudiando en esta isla tan peculiar, la ciudad servía de escenario, lo importante eran los encuentros, los debates alrededor de la mesa con una copita de vino, los conciertos, el teatro alternativo de aquél entonces. 30 años son mucho para una gran ciudad que palpita a ritmo de millones de corazones pensando, viviendo, haciendo, deshaciendo, yendo y viniendo….. Y vuelvo a recorrer las calles del centro componiendo mi pequeño y particular libro de bitácora:

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BERLIN con mayúsculas. Sí, con mayúsculas. Sé que no es lo mismo vivir en una ciudad que visitarla. El siempre hecho de no tener que obedecer a la rutina diaria del trabajo influye en la forma en la que se perciben los espacios. Y también sé que todas las comparaciones son odiosas aunque no creo que seré capaz de evitarlas. Lejos de ser lo que muchos llamarían una ciudad bella es, sobre todo, una ciudad agradable para el ciudadano. Sigo pensando que es una cuestión de dimensiones, que urbanísitcamente está concebida para las personas que la habitan, lo que hace que los habitantes no se sienten aplastados por las edificaciones, atosigados por el ruido, las prisas, el tráfico. Todo parece fluir de otra manera. La constante presencia de la naturaleza, los canales, la amplitud de las calles, la dimensión de las casas, la movilidad ciclista que merma el trafico motorizado, la heterogeneidad de fachadas, contenidos, personas, todo junto genera una sensación de “Behaglichkeit”, de comodidad, incluso en los días cortos de otoño. Lo que sí me ha sorprendido es la suciedad, sobre todo en las calles. Luego, para los que la viven en el día a día, esta ciudad, como todas las grandes ciudades tendrá sus más y menos, y, sobre todo, tendrá que replantearse dónde reside su atractivo, cual es su futuro.

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Hay cosas que me recuerdan mucho a Madrid, supongo que son ciclos por los que pasan muchas ciudades: barrios antiguos con casas viejas de alquiler bajo, históricamente „pobres“, que permiten a personas con pocos recursos, a la clase popular, poder vivir ahí; muchas veces este alquiler bajo atrae aquellos colectivos generadores de lo que luego suele llamarse “movida”: artistas, estudiantes, gente nómada que va y viene y que en este ir y venir genera la riqueza cultural y artística de la ciudad; esta movida es la que convierte a las grandes ciudades en lugares de referencia y los hace atractivos para otros colectivos consumidores o espectadores de determinada parte de esta “movida”, digamos la más “chic”, ya sea la más underground de las undergrounds, la más alternativa de las alternativas, o la más “oficiosa”, según toque. Este colectivo, con capacidad económica, aspira a comprar, y las inmobiliarias a vender y a hacer negocio de algo que saben bien que es limitado. Y ya está: gentrificación, especulación…… pasó en el centro de Madrid, y pasa en el centro de Berlín. Ya se verá si los ciudadanos encuentran una solución al problema o si Berlín será una de muchas ciudades que cae en el grave error de “expulsar” a aquellos a los que, en parte, debe su encanto. Al menos en Kreuzberg y Neukölln es tema, y se percibe resistencia.

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Berlin verde. Creo que es donde más pierde Madrid en la odiosa comparación, y puede que sea injusto, porque climatológicamente pensado Berlín tiene mucha ventaja. Sea como fuere, que la ciudad esté parcialmente rodeada de bosque, que esté llena de parques más o menos grandes, de zonas verdes más o menos amplias y sobre todo de arboles en muchas de sus calles, y cuando digo árboles bien puede tratarse de robles con un porte impresionante en el que la copa llega hasta el cuarto piso y el árbol luce una salud de hierro, como en el caso de la Fichtestrasse, en la que vive Juanjo actualmente, facilita que cohabiten zorros, conejos, ardillas y todo tipo de pájaros con los humanos. Grandes urbes y Naturaleza no tienen por qué chocar. Bien llevado puede haber una simbiosis sana y atractiva.

Dentro de lo poco que hemos podido ver en estos días otoñales, teniendo en cuenta la cantidad de parques históricos, y de barrio, nuevos y antiguos, grandes y pequeños, os presento dos ejemplos que me llamaron mucho la atención:

El „Park am Gleisdreieck“ es un parque en el centro de Berlín, en un antiguo cruce de vias ferroviarias, con alguna edificación antigua. Este triángulo de vias se restauró en parte para convertirlo en espacio verde con parques infantiles y zonas de recreo, y otra parte se entregó a la Naturaleza para su reconquista. El resultado es magnífico, desde mi punto de vista.

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Otro ejemplo bien distinto es el antiguo aeropuerto de Tempelhof, en el centro de la ciudad. Se cerró hace tiempo por evidentes razones de seguridad y me puedo imaginar la disputa que ha generado el futuro uso de este apetitoso cacho de suelo urbanizable en el centro de Berlin. De momento parece que se ha salvado de la especulación. De momento, los berlineses siguen disfrutan de un cacho de verde, espacio multiuso en el que convergen las huertas urbanas con la gente que hace sus barbacoas, con conciertos y teatro espontáneo, con proyectos vecinales de formación y actividades culturales, con sakters y patinadores, y voladores de cometas y hortelanos ocasionales y oteadores de horizontes y……. ciclistas, por supuesto. La mezcla es absolutamente encantadora. Ojalá consiga resistir a la presión urbanística.

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Berlin ciclista. Un capítulo aparte. No conozco las grandes capitales de Holanda y Dinamarca, por ejemplo, pero ver como funciona el tráfico ciclista en Berlín y lo que significa para los habitantes poder recorrer su ciudad en bici de una forma cómoda y segura, y lo que significa para la urbe la utilización de un medio de transporte tan sostenible, limpio y silencioso, es simplemente alucinante.  Si la banda sonora de Madrid es la pitada en cada semáforo, en Berlín es el zumbido y ronronear de las bicis al pasar. Juanjo se ha sumado a la iniciativa de la Masa Crítica que recorre cada último viernes del mes la ciudad y reune centenares de ciclistas. Uli ha aprovechado la coincidencia y ha hecho sus primeros 36 km en dos horas por las calles de Berlín. Lea le ha dejado su bici, bien iluminada para la ocasión. Toda una experiencia.

013preparado para la noche sobre dos ruedas…..

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Efecto secundario para mentes peculiares: Quedarse prendida de la acumulación de bicis encadenadas en las barandillas de las cruces de calles, en farolas, en cualquier objeto que puede servir para tal fin y detectar en este cúmulo los heridos leves, los moribundos y los cadaveres, aquellas bicis que en un momento del pasado fueron abandonados por sus dueños, e imaginarme los motivos de la rendición: ¿una cadena que no se puede abrir?, ¿un cambio a un modelo mejor?, ¿víctima de un robo en cadena? ¿un simple olvido?….. Con qué habrá empezado el decaimiento? Cual ha sido en cada caso el punto de no-retorno, a partir del cual la agonia se convierte en muerte? Y, sobre todo ¿que pasa con todos estos cadaveres encadenados en el mobiliario urbano? ¿Alguien se hace cargo de ello para aprovechar las piezas? No sé, ¿comandos de recicladores de bicis que por las noches circulan por Berlín con grandes tenazas dispuestos a liberar la materia muerta?

Berlín y Street Art. Me esperaba más, creo, o algo mejor…… Quizá no haya sabido buscarlas, verlas. Algunas pocas pintadas me han gustado, todo lo demás me parecían garabatos aburridos. Quizá haya pasado el momento, porque incluso las pintadas en los tramos del antiguo muro de separación, las de la parte donde se sigue pintando, poco me han dicho. Y las de la cara vista, de la cara oficial, las de la East Side Gallery, que se realizaron entre febrero y septiembre de 1990, y en la que participaron 118 artistas de 21 paises que pintaron 106 cuadros en el muro original, tienen un envejecimiento penoso, a pesar de la restauración en 2009 y los esfuerzos de la iniciativa de artistas que se constituyó en 1996 con el fin de protejer este monumento.

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Berlín turistico. Por supuesto nos hemos dado una vuelta por algunos de los puntos más turísticos de Berlín. No todos, no había tiempo, pero aquí os dejo una pequeña selección de aquellos lugares que aparecen en todas las guias de la ciudad.

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Y también hemos  probado los famosos Dürüm y Kebab de MUSTAFA. Bueno, para decir la verdad, lo primero que busqué era una Frittenbude, un quiosco de los de toda la vida donde comprar patatas fritas grasientas con mayonesa industrial y una salchica con salsa de curry. No sé si me he quedado anticuada o si es cosa del Ruhrpott, de la cuenca del Ruhr, mi patria chica, pero resulta que _dejando aparte los señores embutidos en una jaula de 20 kg, compuesta de riñonera, toldillo y barbacoa portátil,  los llamados GRILLWALKER, en los que casi no sabes donde termina la barbacoa y donde empieza la persona, que pueblan Alexanderplatz y Potsdamer Platz, y a los que a pesar del incipiente hambre me negué a comprar (hecho que no merma su éxito, por lo visto venden entre 700 y 1000 salchichas al día, baratas, rápidas, ambulantes, parece que nadie reflexiona sobre las condiciones laborales)_ me costó sudor y lagrimas _bueno, casi, casi_ encontrar un sitio donde comer una salchicha y cuando finalmente lo encontramos no resultó exactamente el más recomendable. En fin. Nos adaptamos a las circunstancias y el segundo día seguimos el consejo „vox pupuli“ y comimos un delicioso Dürüm y Kebab en el quiosco de: MUSTAFA, después de hacer la correspondiente cola……

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Berlin y su pasado. Muy raro de me ha hecho ver como se percibe en la actualidad el pasado de Berlín y como la ciudad lo gestiona. Quizá porque me surgen muchos recuerdos, quizá porque hay cosas que son difíciles de gestionar, quizá porque el tiempo pasa y algunas cosas se diluyen en la constante metamorfosis de una ciudad que sigue su curso, quizá porque noto el peso de la educación recibida….. Evidentemente es importante recordar el pasado, recordar el papel de Alemania en la Segunda Guerra Mundial y recordar el Holocausto. Berlín está llena de paneles explicativas y de lugares de recuerdo.

La ruina de Anhalterbahnhof, la estación de tren desde la cual cientos de judios fueron deportados a los campos de concentración, es un ejemplo de los testigos del pasado.

stadt03El archiconocido Monumento a los judíos de Europa asesinados ( Denkmal für die ermordeten Juden Europas), también llamado Monumento del Holocausto, diseñado por el arquitecto Peter Eisenman y por el ingeniero Buro Happold, es otro ejemplo. Me resultó sobrecogedor en su sencillez formal, aunque me dió pena el guardia que debe pasar el día dando vueltas entre las estelas llamando la atención a todo aquél que se sienta en ellas a comer, que salta o corre, en fin que hace todo lo que en un lugar como este no tiene lugar.

stadt04stadt07Luego hay sitios, como el antiguo Checkpoint Charlie, que más que a un lugar de recuerdo se parecen a un parque temático. Supongo que es inevitable que tal degeneración ocurra en lugares como este.

Lo que a mí me causó cierta irritación y mucha duda es la presencia de los restos del antiguo muro en el paisaje urbano. En algunos, pero pocos, lugares me parece que puede tener su razón de ser, en otros me parece cuestionable, teniendo en cuenta el paso del tiempo y la transformación del entorno. Me chirria ver dos estelas del muro formando la entrada a un centro comercial, por ejemplo. O quizá no debería extrañarme, quizá es, de alguna forma, el simbolo de lo que también significó el derribo del muro. Pero eso es un largo debate, o no. Quizá sea yo la unica que tenga esta sensación y a todos los demás, sobre todo a los berlineses, les parece bien.

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stadt30Los que sí me emocionaron son los „Stolpersteine“ (tropezones). Bueno, la verdad es que no sé si se llaman así (parece que sí, más info aquí). Hojeé en una librería berlinesa un librito que llevaba este título y que contaba la historia de estos 50 adoquines dorados que se encuentran en el Berlin de hoy en las aceras delante de las casas en las que en el Berlín de antes vivían judios que han sido víctimas del Holocausto. Entre la alfombra otoñal de hojarasca dorada pasaron desapercibidos hasta que , ya en el segundo día, me tropecé con el primero. A partir de ahí ya no se me escapó ninguno de los que pude encontrar en mi transitar por las calles de Berlín.

cosas19Cuatro tropezones, iniciativa del artista Gunter Demnig

Cuanto dolor encierra este lugar, cuanto dolor este tramo de la historia, y qué voluntad de conciliación nos ha llevado hasta el día de hoy. Cuanto dolor siguen causando las persecuciones que existen, los muros que aún quedan en pie, y la conscientemente cultivada incapacidad de algunos de aprender del pasado para construir un futuro mejor.

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4 Antworten zu Berlín. 2014.

  1. Kris S.S. sagt:

    Me ha emocionado mucho verte ayer, leerte hoy y seguir viéndote en el blog, en el kuku y en el mundo. Os quiero familia!Kris

  2. jabonyvida sagt:

    espero a unos o a otros veros esta navidades
    un besazo enorme

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