Sevilla _ 2650 _ visita

Cadiz _ II

 

Weil es so schön war / Porque fue tan bonito

 

(de) Weil wir diesmal früher in Cadiz angekommen sind, als bei meinem ersten Besuch mit Uli, unter anderem, weil es diesmal keinen Stau gab, in dem der Bus hätte steckenbleiben können, hab ich die Gelegenheit genutzt, und Victor zuallererst zur Markthalle geführt, die mich so begeistert hatte und wieder begeister hat,; vielleicht noch mehr als beim ersten Besuch, weil es früher am Tag war und der Betrieb dementsprechen lebhafter…

Wie schön, eine noch so alltägliche und gut funktionierende Markthalle zu finden. Ja, auch hier mischen sich viele Touristen unter die einheimischen Käuferinnen und Käufer, aber das tut der Atmosphäre keinen Abbruch. Es geschieht sehr unaufgeregt, und das ist sehr erfreulich.

Keine Ahnung, ob hier die aktuellen (vielleicht europäischen, vielleicht nationalen) Anforderungen an wahrscheinlich dutzende von Sicherheits- und Hygienevorschriften erfüllt werden. Ich hatte eher das Gefühl, dass es ein allgemeines Einverständnis darüber gibt, dass das schon okay ist, so wie es ist, und das die meisten der Stände, bzw. ihre Inhaber:innen oder Betreiber:innen eine Modernisierung vielleicht nicht überstehen würden und es dann vorbei wäre mit dem Charme, der hier neben der guten Ware und der sozialen Verknüpfungen zuhause ist.  Ich kann es nur hoffen. Denn wem das nicht geheuer genug ist, der kann ja im Supermarkt einkaufen.

Vorige Woche hab ich einen Artikel über eine Bäckerei in Deutschland gelesen, da hat sich ein Kunde beschwert, weil die von ihm gekaufte Hälfte vom hausgebackenen Brot (dort wird nicht hausgebacken, d.h. der Teig wird vor Ort gemischt, geknetet und bekommt die notwendige Zeit zum Ruhen) , die er zuhause nachgewogen hat (darauf muss man erst einmal kommen), 10 g weniger wog, als sie wohl wiegen sollte. Daraufhin hat er Beschwerde eingereicht und nun hat die Bäckerei die Auflage bekommen, eine eichbare Waage anzuschaffen. Alle waren bisher damit einverstanden, dass es mal ein klein wenig weniger sein kann, oder ein klein wenig mehr, denn wäre dieser Kunde der nächste in der Schlange gewesen, hätte er die andere Hälfte Brot gekauft und dann 10 g mehr bekommen und ich bin mir nicht ganz sicher, ob er sich dann auch beschwert hätte. Auch da kann ich nur sagen, wer sich nicht in dieses Gefüge von gegenseitigem Einvernehmen begeben will, der sollte in den Supermarkt gehen und diese Welt des Vertrauens und der Kulanz einfach denen überlassen, die es cool finden, etwas entspannter durchs Leben zu gehen.

 

(es) Como esta vez llegamos a Cádiz antes que en mi primera visita con Uli —entre otras cosas, porque no hubo atascos en los que el autobús pudiera haberse quedado atrapado—, aproveché la ocasión para empezar mi exploración con Víctor en el mercado de abastos; un lugar que me había entusiasmado y que me sigue fascinando, quizá incluso más que la primera vez, ya que era más temprano y, por tanto, el ambiente estaba más animado…

Qué agradable es encontrar un mercado que sigue funcionando tan bien y que conserva un carácter tan cotidiano y tan auténtico. Es cierto que aquí también se mezclan muchos turistas con los compradores locales, pero eso no resta nada al ambiente. Todo transcurre, al parecer, con total naturalidad, lo cual resulta muy gratificante.

No tengo ni idea de si aquí se cumplen las normativas vigentes (ya sean europeas o nacionales) relativas a las decenas de requisitos de seguridad e higiene. Más bien tuve la sensación de que existe un consenso general de que el mercado está bien tal y como está, y de que la mayoría de los puestos —o mejor dicho, sus propietarios y encargados— tal vez no sobrevivirían a una modernización; eso acabaría con el encanto que aquí convive con la buena calidad de los productos y los vínculos sociales tejidos a lo largo de años. Solo cabe esperar que eso no ocurra. Al fin y al cabo, a quien no le inspire confianza este tipo de mercado, siempre puede hacer la compra en el supermercado.

La semana pasada leí un artículo sobre una panadería en Alemania: un cliente se quejó porque la mitad de un pan artesano que había comprado —y que pesó en casa (hay que tener ganas para hacer algo así)— pesaba 10 gramos menos de lo que, en teoría, debía pesar. Presentó una reclamación y, como consecuencia, la panadería ha recibido la orden de adquirir una balanza homologada. Hasta ahora, todos han aceptado que les puede tocar un poco m¡as, un poco menos; al fin y al cabo, si ese cliente hubiera sido el siguiente en la cola, habría comprado la otra mitad del pan y habría recibido 10 gramos más, y no estoy del todo seguro de que se hubiera quejado entonces. En este sentido, solo puedo decir que quien no quiera formar parte de esta dinámica de entendimiento mutuo debería ir al supermercado y dejar este mundo de confianza y flexibilidad a quienes prefieren tomarse la vida con más calma.

 

 

 

(de) Mir sind die ganze Zeit Rezepte durch den Kopf gegangen, die man aus all dem machen könnte, was da so frisch und freudig angeboten wurde. Mir lief das Wasser im Munde zusammen und einmal mehr habe ich bedauert, keine Kochmöglichkeit zu haben.

(es) No dejaban de rondarme por la cabeza recetas que se podrían preparar con todo aquello que se ofrecía con tanta frescura y alegría. Se me hacía la boca agua y, una vez más, lamenté no tener dónde cocinar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(de) Zweite Station unseres Stadtrundgangs war das „Hospital de las Mujeres“. Ich war mit Uli daran vorbei gekommen, aber da waren die Türen schon geschlossen. Diesmal waren sie auf und ich war neugierig, also sind wir rein. Ich weiss nicht genau, was ich wirklich erwartet habe, aber ich war erstaunt, dass es keine Spur mehr gab vom ehemaligen Krankenhaus für Frauen, weder Objekte noch Texte, noch Fotografien, noch Gedanken…….  Nach etwas Suchen im Internet hab ich einen Text von  Zara Ruiz Romero gefunden, den ich hier ausschnittweise reinkopiere:

Das Hospital de Mujeres in Cádiz entstand im 17. Jahrhundert als Reaktion auf die wachsenden medizinischen Bedürfnisse der Bevölkerung, insbesondere der Frauen. Zunächst befand es sich in der heutigen Calle Columela, doch das städtische und demografische Wachstum der Stadt führte dazu, dass die Räumlichkeiten nicht mehr ausreichten, weshalb der Bau eines neuen Standorts geplant wurde.

Die Initiative für das Projekt ging von Bischof Lorenzo Armengual de la Mota aus, der nach seinem Tod eine bedeutende Hinterlassenschaft für den Baubeginn vermachte. Die Gesamtkosten beliefen sich auf 1.034.977 Reales und 4 Maravedíes de Vellón; finanziert wurden sie durch den Wohltäter selbst, die Stadt Cádiz, den Staat – mittels einer königlichen Abgabe – sowie verschiedene Privatpersonen wie Don Bruno Verdugo oder den Kanoniker Alejandro Pavía y Penecina, der zudem die Bauaufsicht übernahm.

Die Bauarbeiten erstreckten sich von Juli 1736 bis zum 16. Oktober 1749, dem Tag der Einweihung des neuen Krankenhauses. In seiner fast dreihundertjährigen Geschichte bot das Krankenhaus Tausenden von Kranken Zuflucht – insbesondere während bedeutender und schwerer Ereignisse wie den Epidemien des 19. Jahrhunderts, dem Afrikakrieg, der Katastrophe von 1898 oder dem Spanischen Bürgerkrieg. Es blieb bis 1963 in Betrieb; zu diesem Zeitpunkt war der Weiterbetrieb wirtschaftlich nicht mehr tragbar, sodass sich der damalige Bischof Antonio Añoveros Ataún gezwungen sah, die Einrichtung zu schließen. Heute dient das Gebäude als Sitz des Bistums Cádiz und Ceuta sowie der Organisation Cáritas.

 

 

(es) La segunda parada de nuestro recorrido por la ciudad fue el «Hospital de Mujeres». Había pasado por allí con Uli, pero las puertas ya estaban cerradas. Esta vez estaban abiertas y sentí curiosidad, así que entramos. No sé exactamente qué esperaba encontrar, pero me sorprendió ver que no quedaba ni rastro del antiguo hospital para mujeres: ni objetos, ni textos, ni fotografías, ni reflexiones… Tras buscar un poco en Internet, encontré un texto de Zara Ruiz Romero, del cual reproduzco aquí algunos fragmentos:

„El Hospital de Mujeres de Cádiz surgió como institución durante el siglo XVII debido a las incipientes necesidades médicas de la población, sobre todo femenina. En un primer momento se ubicó en la actual calle Columela, hasta que el crecimiento urbano y poblacional de la ciudad conllevó que las instalaciones resultaran insuficientes, y se planteó la construcción de una nueva sede.

La iniciativa del proyecto corrió a cargo del obispo Lorenzo Armengual de la Mota, quien tras su muerte dejó un importante legado para que pudiesen comenzar las obras. El gasto total ascendió a 1.034.977 reales y 4 maravedíes de vellón sufragados por el propio benefactor, la ciudad de Cádiz, el Estado −a través del censo real−, y distintos particulares como don Bruno Verdugo o el canónigo Alejandro Pavía y Penecina, quien a su vez se encargó de la supervisión de la construcción.

Las obras se llevaron a cabo entre julio de 1736 y el 16 de octubre de 1749, fecha en que se inaugura el nuevo Hospital. En sus casi trescientos años de historia, el Hospital ha dado acogida a miles de enfermas −especialmente durante importantes y duros acontecimientos como las epidemias del siglo XIX, la Guerra de África, el desastre del 98, o la Guerra Civil española−, y permaneció abierto hasta 1963, momento en que resulta económicamente inviable y el entonces obispo Antonio Añoveros Ataún se vio obligado a su clausura. De manera que en la actualidad funciona como sede del Obispado de Cádiz y Ceuta, y de la institución de Cáritas.“

 

 

 

 

 

 

 

(es) Desde un punto de vista histórico-artístico, una de las grandes obras maestras que encontramos en este espacio es el lienzo de El Greco, «La visión de San Francisco con el compañero de espalda» (1601), perteneciente a la colección privada del Obispo Armengual de la Mota, y que al heredar su sobrino Bruno Verdugo, fue donada al Hospital junto con otros objetos, que llegaron a Cádiz en 1747.

 

(de) Aus kunsthistorischer Sicht zählt das Gemälde von El Greco „Die Vision des Heiligen Franziskus mit der Rückenansicht eines Gefährten“ (1601) zu den bedeutenden Meisterwerken in diesem Raum; es stammte ursprünglich aus der Privatsammlung von Bischof Armengual de la Mota und wurde – nachdem sein Neffe Bruno Verdugo es geerbt hatte – gemeinsam mit weiteren Objekten, die 1747 nach Cádiz gelangten, dem Hospital gestiftet.

 

 

 

 

Der Stadtrundgang / El paseo por el casco urbano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(de) Wieder einmal sehr schön. Ich mag diese Stadt. Für mich wird sie die „Stadt der offenen Fenster“ sein.

(es) Una vez más, precioso. Me gusta esta ciudad. Para mí, será la „ciudad de las ventanas abiertas“.

 

 

 

 

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