Museo de Bellas Artes _ Part IV
(es) Una segunda exposición pequeña que vi allí estaba dedicada al pintor Juan de Valdés Leal y mostraba algunas de sus obras, sobre todo aquellas que creó para el hospital de la Hermandad de la Caridad.
Juan de Valdés Leal (Sevilla, 1622-1690) fue un pintor barroco español activo en Córdoba y Sevilla. Artista fecundo y de poderosa inventiva, pero desigual en el acabado de sus obras, es conocido fundamentalmente por los dos «jeroglíficos de las postrimerías» pintados hacia 1672 para la iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla, donde aún se conservan. Relacionadas con el muy barroco tema de la vanitas, extendido por la mayor parte de Europa, las alegorías Finis gloriae mundi (El fin de las glorias mundanas) e In ictu oculi (En un abrir y cerrar de ojos) ilustran el pensamiento de Miguel Mañara, renovador de la Hermandad de la Santa Caridad, según lo dejó escrito en su Libro de la Verdad, además de completar el programa iconográfico de la capilla, integrado por el Santo Entierro del retablo mayor y la serie de las «obras de misericordia» pintadas por Murillo, con las que forman un conjunto coherente. No obstante, lo macabro de su asunto —y la fuerte personalidad del pintor— resultaron perjudiciales para su fama póstuma y facilitaron que se le acabase atribuyendo cualquier pintura en la que apareciese un cadáver en descomposición o la cabeza cortada de un santo, incluso si se trataba de pinturas de calidad ínfima. Convertido en «pintor de los muertos», parecían convenirle todos los asuntos lúgubres y repulsivos, al tiempo que con tintes románticos se agrandaba y hacía más profunda la rivalidad con Murillo, su contemporáneo, al suponerse a Valdés un temperamento iracundo y soberbio opuesto al pacífico carácter de su rival.
(de) Eine zweite kleine Ausstellung, die ich dort gesehen habe, war dem Maler Juan de Valdés Leal gewidmet und zeigte einige seiner Arbeiten, vor allem diejenigen, die er für das Hospital der Bruderschaft der Caridad erschaffen hat.
Juan de Valdés Leal (Sevilla, 1622–1690) war ein spanischer Barockmaler, der in Córdoba und Sevilla tätig war. Als überaus produktiver Künstler mit enormer Erfindungskraft, dessen Werke jedoch in der Ausführung qualitativ schwankten, ist er vor allem für die beiden „Hieroglyphen der letzten Dinge“ („jeroglíficos de las postrimerías“) bekannt, die um 1672 für die Kirche des Hospital de la Caridad in Sevilla entstanden und dort bis heute erhalten sind. Die Allegorien „Finis gloriae mundi“ (Das Ende des irdischen Ruhms) und „In ictu oculi“ (Im Augenblick eines Wimpernschlags) – angesiedelt im Kontext des weit verbreiteten barocken Vanitas-Motivs – veranschaulichen die Gedankenwelt von Miguel Mañara, dem Erneuerer der Bruderschaft Santa Caridad, wie er sie in seinem „Libro de la Verdad“ (Buch der Wahrheit) niedergelegt hatte. Zudem vervollständigen sie das ikonografische Programm der Kapelle, zu dem auch die Darstellung der Grablegung Christi im Hauptaltar sowie die von Murillo gemalte Serie der „Werke der Barmherzigkeit“ gehören, mit denen sie ein stimmiges Gesamtwerk bilden. Dennoch schadeten die makabre Thematik – und die starke Persönlichkeit des Malers – seinem Nachruhm; dies führte dazu, dass ihm schließlich jedes Gemälde zugeschrieben wurde, auf dem ein verwesender Leichnam oder das abgeschlagene Haupt eines Heiligen zu sehen war, selbst wenn es sich um Werke von äußerst geringer Qualität handelte. Als „Maler der Toten“ schien er für alle düsteren und abstoßenden Sujets prädestiniert; zugleich wurde die Rivalität zu seinem Zeitgenossen Murillo romantisch überhöht und vertieft, indem man Valdés ein jähzorniges und hochmütiges Temperament zuschrieb, das im krassen Gegensatz zum friedfertigen Charakter seines Konkurrenten stand.
In ictus oculi, 1671 – 1672
Finis gloriae mundi, 1671 – 1672
Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos
La multiplicación de los panes y los peces, 1669 – 1670
Moises y la roca de Horeb, 1669 – 1670


















